Este gesto también influye en cómo nos perciben los demás, sobre todo en el ámbito profesional. Una mujer que adopta una postura abierta suele ser percibida como más segura y asertiva en su rol. Una mujer más reservada puede, erróneamente, parecer menos segura de sí misma.
Obviamente, no se trata de una regla estricta. Pero sirve como recordatorio de la gran importancia de la comunicación no verbal en nuestras interacciones, a veces mucho más que las palabras. Esta es una reflexión útil, sobre todo teniendo en cuenta la frecuencia con la que aún se juzga a las mujeres según criterios que van más allá de sus capacidades reales.