La piedra caliza: un enemigo silencioso.
A menudo ignorados, estos depósitos de cal reducen la eficiencia del aparato, alargan el tiempo de calentamiento e incluso pueden alterar ligeramente el sabor del agua. Por lo tanto, es fundamental descalcificar el agua periódicamente.
Pequeños defectos que a menudo se pasan por alto.
Un cable dañado, una base inestable, una grieta… Son señales que no deben ignorarse. Si tu hervidor presenta algún signo de debilidad, es mejor reemplazarlo que correr riesgos innecesarios.
No permita que el agua se estanque.

Dejar agua en la tetera durante varios días favorece la acumulación de minerales y puede provocar olores desagradables.
¿La mejor solución? Vaciarla y enjuagarla después de cada uso.
El método ideal para un uso sin complicaciones