Los gatos son curiosos y juguetones por naturaleza, y a veces, esa alegría viene acompañada de algún que otro mordisco. Estos mordiscos suaves suelen ocurrir cuando un gato se sobreestimula jugando. Si bien no pretenden hacer daño (y normalmente no rompen la piel), pueden resultar sorprendentes, ¡y sí, un poco dolorosos!
2. Mordiscos de amor
Aunque parezca mentira, a veces los gatos muerden como muestra de cariño. Un suave mordisco puede ser la forma que tiene tu gato de decir: «¡Me gustas!». Estos mordiscos delicados suelen ocurrir cuando el gato ronronea o disfruta de las caricias.
“Puede que estén diciendo: ‘Estoy disfrutando de esta interacción, pero se está volviendo demasiado. Estoy llegando a mi límite’”, explica Samantha Bell, experta en gatos de Best Friends Animal Society.
Los mordisquitos cariñosos también pueden ser la sutil manera que tiene un gato de pedir comida, más caricias o simplemente atención. Lejos de ser agresivos, suelen ser simplemente formas peculiares en que los gatos comunican sus necesidades y fortalecen su vínculo contigo.
3. Sobreestimulación